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domingo, 29 de septiembre de 2013

La reseña

 
"The animated gif" , de Paolo Čerić
Entre los linderos etimológicos de la palabra reseña, el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (DRAE), destaca dos que tienen mucho que ver con ese tipo de mensaje periodístico que se conoce como reseña periodística: “narración sucinta” y “noticia y examen de una obra literaria o científica”. Incluso una enciclopedia, como Larousse (1981), hace referencia a: “Artículo o escrito breve en un periódico en que se describe una cosa o se da noticia sobre ella”.
Una definición aplicada al periodismo nos la da la profesora Olga Dragnic (1993), docente jubilada de la Escuela de Comunicación Social de la UCV (ECS-UCV), al indicar que es un “género informativo que tiene por fin proporcionar al lector o al receptor la versión sobre el desarrollo de un acontecimiento importante. La reseña se utiliza en casi todas las especializaciones periodísticas” (p. 256).
En el siguiente enlace sintetizamos aspectos relacionados  la reseña: tipos, redacción.

 El norte de la reseña: informar

La reseña es un género periodístico informativo que por su característica de difundir o dar noticia de un acontecimiento público, de una manera ágil que involucra además una valoración de su importancia, ha sido de difícil calificación y tiende a ser confundida con otras formas como la crónica e incluso la crítica.
Por su carácter informativo, de recuento y relato de un hecho, acontecimiento, se le ha confundido con la noticia. Por su requisito de valoración de lo reseñado, se le ha etiquetado como crónica. Por su utilización de recursos descriptivos y narrativos, así como de exposición argumental, se le ha visto cercana al reportaje.
No en balde, Earle Herrera (1986), quien fue profesor de Periodismo en la ECS-UCV, al referirse a ese género del periodismo de opinión que es la crónica, la diferenció de la reseña y caracterizó a esta última de la siguiente manera:
 “Este (la reseña) es un género periodístico mediante el cual se difunden acontecimientos de actualidad -un encuentro deportivo, una sesión del parlamento, un mitin, un espectáculo cultural o la aparición de un nuevo libro, etc.- atendiendo, en primer lugar, a las necesidades informativas del público. No se conforma, como la noticia, con la versión escueta del “hecho bruto”. Describe a los protagonistas, ambienta el escenario, destaca los aspectos más importantes o detalles de interés y, a despecho de la “objetividad”, no puede prescindir .a menos que el periodista se convierta en eunuco mental- de ciertos elementos valorativos al reseñar un libro o una pieza teatral, por ejemplo. Pero su función es eminentemente informativa” (Herrera, 1986. p. 61).



Un deslinde: reseña y otros géneros (noticia, crónica)

En la confusión de términos que atribuyen a la crónica lo que es de la reseña y de la reseña lo que es la crónica, es conveniente guiarnos por el sentido profundamente noticioso, periodístico, antes que opinativo, de la reseña. De hecho, el también profesor de la ECS-UCV, Enrique Castejón, en su libro Técnicas de la Información (1989) recuerda que: “En muchos manuales este género es confundido con la crónica que dentro de los parámetros del periodismo venezolano moderno es considerada como un género de opinión”.
El peso de la opinión distingue la crónica, como sostiene Martín Vivaldi (1973) cuando resalta que “las características verdadera de la crónica es la valoración del hecho al tiempo que se va narrando […] La crónica, género ambivalente, vale en tanto que relato de hechos noticiosos y en cuanto al juicio del cronista”.
La profesora de la ECS-UCV, Mariela Torrealba, aporta una distinción desde el contexto de la finalidad social y la relación autor-lector que cumple un género periodístico como la reseña y su diferencia con la crónica:
“En la reseña, el público de los medios busca información sobre los eventos, discursos, espectáculos, entendiendo estos como espacios de encuentro que a un tiempo son sociales y públicos. No queremos decir con esto que la mirada del periodista es impersonal, objetiva, situada más allá de bien y del mal, sino que en ella se impone el deber de informar, atendiendo a las necesidades de representación de la realidad del público ausente. El papel de quien escribe una crónica y quien escribe una reseña son diferentes, el cronista atiende a necesidades expresivas, el periodista atiende a sus deberes informativos. El lector de crónicas busca en ella talento expresivo y creador, busca conocer el contar y el cantar de su tiempo. El lector de reseñas busca información, interpretación, explicación y profundidad, busca conocer los eventos y ritos sociales que ocurren y que lo identifiquen con su tiempo” (Torrealba, 2005, p. 23)


Olga Dragnic coloca a la reseña en el mismo nivel de complejidad y exigencia que la entrevista de opinión y el reportaje. Sobre estos géneros informativos indica que tienen “la particularidad de acercarse a los géneros literarios, especialmente el cuento y su texto no admite mutilaciones sin que corra el riesgo de presentar incongruencias lógicas y pobreza redaccional” (p. 106).
Pero en el terreno de un género como la noticia surgen igualmente dificultades para establecer los linderos claros con la reseña. Para encontrar un camino más despejado en este sentido, cabe destacar lo apuntado por Mariela Torrealba cuando distingue ambos géneros en cuanto a su ámbito y propósito: “La reseña se ocupa preferentemente de eventos públicos generalmente anunciados, dotados de actualidad. La actualidad en la noticia es más urgente y en la reseña es más laxa, aunque también es actual y en muchos casos depende de la importancia del evento y su duración en el tiempo” (p. 25).
Por otra parte, cabe tener presente que incluso la profesora Dragnic (1993) ha sugerido la idea de que las ruedas de prensa sean objeto de un abordaje periodístico a través del género de la reseña, antes que de considerarlas exclusivamente como una modalidad de la entrevista periodística. La autora asoma la idea de que quizás la consideración de la rueda de prensa más como entrevista que como reseña se debe a que en ésta última “no admite en su estructura la utilización del diálogo explicito, o como si la reseña estuviera exclusivamente destinada a la descripción de un espectáculo o a la narración de un discurso o de una conferencia […] Una rueda de prensa, con el diálogo incluido puede ser presentada a los lectores con todas las incidencias, descripciones y actitudes y hasta las manipulaciones mediante una reseña estructurada creativamente, mientras que la entrevista no admitirá todas las valoraciones a que pueda dar lugar un evento de este tipo” (Dragnic, 1993, p. 31).
Esta falta de acuerdo en relación con los linderos de uno u otro género, demuestran una vez más que los géneros no son fronteras claramente demarcadas, que los géneros transmigran, se mueven de acuerdo al uso, desarrollo y enfoques que se deriven de su aplicación a determinados hechos de la vida. De allí que sean, convenciones, marcos generales, pero en modo alguno parámetros fijos e invariables.

Tipos y estructura de la reseña

Esta misma movilidad se aplica a la hora de revisar los tipos de reseña. Inicialmente se les distinguía en atención a la fuente o la especialidad informativa que daba cuenta de los eventos: culturales, deportivos, políticos, científicos, etc. (Castejón, 1989); pero también de acuerdo al elemento noticioso más destacable de la acción o evento central: el qué sucede o el cómo sucede (Dragnic, 1994) y más recientemente se le ha clasificado en atención al tipo de evento público objeto del relato periodístico: sea oral, visual, de un proceso que supone participación y movilización espacio-temporal tanto del público como del periodista o aluda a contenidos de documentos (Torrealba, 2005).


En la presentación y desarrollo de la reseña el periodista está obligado al manejo de recursos expresivos que le permitan transmitir vívidamente los hechos, eventos y manifestaciones de carácter público objeto del relato periodístico. La narración y la descripción están al servicio de la función informativa y orientarán incluso la organización del texto en su estructura y jerarquización. La reseña tiene como requisito una unidad, un sentido orgánico en su estructura, así como un desarrollo articulado y coherente, en el cual el comienzo y el final  se correspondan en su secuencia lógica de ideas y en la forma. Para una detallada explicación de los fines, estructura de la reseña véase el libro de Torrealba, La reseña como género periodístico (2005).

Información y opinión en la reseña


Reseñar supone presentar al público el hecho y su relato, de manera vívida y veraz, como si éste estuviese allí. En la reseña, más que opinión, lo que se expresa es una valoración, no exenta de subjetividad, por parte del periodista. Pero dicha valoración debe estar confrontada y argumentada con los sucesos relatados o ideas comentadas. Decir que un concierto fue aburrido, sería una opinión. Al contrario, el periodista deberá incluir algunos juicios del público e incorporados en el texto, reseñar la cantidad gente se salió del teatro antes de que terminara la función o afirmar su juicio con la  opinión de algún crítico presente.
Ya lo advierte Castejón: “En nuestro país muchos creen que reseñar es enjuiciar. Al contrario, la actitud del periodista difiere de la del crítico, su misión será comunicar con un alto margen de veracidad lo ocurrido”. El autor va más allá a enfatizar que en la reseña el periodista no se aparta de los lineamientos del periodismo informativo, como tampoco de los atributos y factores de la noticia, los cuales se mantienen vigentes como exigencias para la reseña. No obstante, esto no es impedimento para que el periodista aporte una interpretación de lo reseñado, dado que “la veracidad informativa que es indispensable en la labor periodística no supone que el periodista esté impedido de transmitir al público su propia interpretación de los hechos” (Castejón, 1989, p. 80).
Y, por último, tengamos presente que, como puntualiza Mariela Torrealba, “la reseña nos cuenta de nuestro tiempo, de nuestro espacio, de nuestras organizaciones, de nosotros mismos” (p. 115). De allí su vigencia y necesidad como género periodístico.

 Referencias

- Castejón, Enrique (1989). Técnicas de la Información. Caracas: Ediciones de la Facultad de Humanides y Educación-UCV.
- Enciclopedia Larousse (1981). Editorial Planeta.
- Dragnic, Olga (1993). La entrevista de personalidad.  Caracas: Fondo Editorial Humanidades y Educación-UCV.
- Dragnic, Olga (1994). Diccionario de comunicación social. Caracas: Editorial Panapo. 
- Herrera, Earle (1986). La magia de la crónica. Caracas: Dirección de Cultura-UCV.
- Martín Vivaldi, Gonzalo (1973). Géneros periodísticos. Madrid: Editorial Paraninfo.
- Real Academia Española (2001). Diccionario de la Lengua Española. 22ª. Edición.
- Torrealba, Mariela (2005). La reseña como género periodístico. Caracas: Editorial Libros de El Nacional/FHE-UCV.


Algunas consideraciones sobre la redacción periodística:


A diferencia de otros textos, el periodístico exige el apego a ciertas normas y preceptivas que, en general, obligan a una redacción en la cual el norte es la claridad, la concisión y la sencillez, lo cual en modo alguno está reñido con la búsqueda de una expresión periodística interesante, fluida y coherente. Por lo general, con la prisa y el poco espacio con el que se cuenta para la difusión de nuestros materiales, se tiende a sacrificar o a olvidar estas reglas básicas de la redacción periodística, lo cual deriva en el uso achatado y pobre del lenguaje y a la exageración en la utilización de muletillas y lugares comunes, que hablan más de pereza mental que de prisa.
En nuestra clase repasamos algunas ideas sobre la organización de la información periodística, el proceso de redacción, así como el uso de citas, las atribuciones y la titulación.
En el siguiente enlace resumimos algunas ideas:


Los comentarios  y ejemplos que siguen han sido tomados en su mayoría del libro de José Luis Benavides Ledesma y Carlos Quintero Herrera: Escribir en prensa. Redacción informativa e interpretativa, así como de distintos manuales de redacción y estilo de periódicos como El Tiempo de Bogotá y El País de España. A continuación se abordan algunos de los problemas más comunes de la redacción periodística y los cuales debemos evitar en lo posible.

Los clichés:

Consecuencia del descuido y la pereza del redactor, los clichés o frases hechas evidencian una redacción poco pulida y creativa. Son expresiones relativamente ingeniosas, con sentido metafórico, cuyo amplio uso en el reporterismo se debe a que resuelven fácilmente la prisa a la que cotidianamente se enfrenta el redactor.
Entre los clichés más comunes y que debemos evitar, figuran los siguientes:

-        el beneficio de la duda
-        con las manos en la masa
-        acalorada discusión
-        arrancar aplausos
-        se hará escuchar en el teatro
-        febril actividad
-        dejar salir humo blanco
-        luchar a brazo partido
-        dar la pelea
-        el punto álgido del debate (la discusión...)
-        un golpe de suerte
-        la sangre no llegó al río
-        escapar milagrosamente
-        razones de peso
-        ganar terreno
-        condenado al fracaso

Las muletillas:

Otras de las socorridas formas es el uso de las llamadas muletillas o expresiones comunes. Se trata de expresiones usadas de manera recurrente y, en ocasiones, hasta sin tomar en cuenta el contexto en el que se utilizan. Su aplicación mecánica termina por no añadir al texto. Entre las más usadas tenemos:
-        Así lo expresó (manifestó, declaró, señaló...)
-        En relación con...
-        Al respecto de...
-        A su vez
-        Como se recordará
-        Por otra parte,
-        Según lo dio a conocer

Redundancias y vaguedades:

Un problema presente en una escritura periodística apresurada y sin pulimento se presenta con el uso reiterado de adjetivos y formas adverbiales que a la larga se convierten en lugares comunes. Por ejemplo:
-        resultado final
-        amigo personal
-        multitud de personas
-        expertos calificados
-        nuevo descubrimiento
-        hábito personal

También es común apelar a los adjetivos como una forma de introducir elementos de color y descripciones que ayuden al lector o receptor a comprender la dimensión o las características de lo que expresamos. En estos casos, es preciso tener en cuenta la acertada expresión del poeta chileno Vicente Huidobro, "el adjetivo cuando no da vida, mata". Es conveniente evitarlos e insistir en el trabajo de buscar una palabra o expresión más adecuada al contexto de lo que intentamos comunicar (en lugar de decir: la señora era una anciana, es preferible señalar su edad: la señora tenía 75 años; en vez de afirmar: el alto jugador, indicar: el jugador de 1.89 centímetros de altura). Por lo tanto, evitemos el uso de adjetivos que poco aportan como:
-        Inmenso
-        Desagradable
-        Brillante
-        Enorme
-        Grande
entre muchos otros.

Decir más con menos:

Cuando escribimos, por lo general, no nos detenemos a pensar en la economía de la expresión. Hay ideas que pueden ser expresadas con menos palabras sin que pierdan el sentido. Decir más con menos, es lo que debemos procurar cuando redactamos. Por ejemplo:
-        Llevaron a cabo una reunión se puede sustituir por se reunieron
-        Está desarrollando actualmente se puede sustituir por desarrolla
-        Dio su aprobación puede sustituirse por aprobó
-        Tomó en consideración puede sustituirse por consideró

Verbos débiles y voz pasiva:

Es conveniente evitar formas verbales débiles, en las que se retrasa la acción por aquellas formas verbales más directas. En este sentido, vale la pena recordar la estructura gramatical propia del castellano: sujeto-verbo-complemento. Antes que el uso de la voz pasiva, es mejor recurrir a la forma activa, de mayor fuerza y más directa.
En lugar de...                             Es preferible...
-   La detención tuvo lugar...       Lo detuvieron...
-        Dijo que quería justicia ...       Pidió justicia...
-        Ocurrió el derrumbe...           El edificio se derrumbó...
-        El criminal se fue corriendo... El criminal huyó...

Voz pasiva                                                     Voz activa
- El hecho fue denunciado por la víctima         La víctima denunció
- El accidente fue causado por un bus          Un bus causó el accidente
- Considerado por los críticos                         Los críticos lo consideran

Vigésimo y no 20avo.

Es común encontrar en algunos textos una incorrección en el uso de los sufijos avo. y ava. para señalar cifras ordinales. Las terminaciones avo. y ava. fraccionan. Si decimos vigésimo estamos indicando con el ordinal que algo ocupa el lugar 20, mientras que si decimos 20avo. estamos señalando la veinteava parte de un todo. Por lo tanto, no podemos hablar del veinteavo o 20avo. lugar de una competencia ni del 10ava. edición de los premios X, sino del vigésimo lugar y de la décima edición.

Y por último...

"El lenguaje periodístico debe ser vigoroso, directo, con palabras llenas de significado y capaces de evocar imágenes. Este principio queda precisamente plasmado en la expresión 'Muéstralo, no me lo digas' (Show, don't tell me, en inglés). Al lector hay que mostrarle los hechos, no contárselos ni comentárselos [...] El reportero se limita a mostrar cómo suceden las cosas, cómo se comportan las personas, de modo que el lector saque sus propias conclusiones. No hacerlo implica relegar al lector a la pasividad, a no involucrarse con la historia que le estamos contando y, lo que es peor, despreciar su inteligencia para analizar los hechos" (Benavides y Quintero, 1995, p. 107)

Referencias

- Benavides, José y Quintero, Carlos (1997). Escribir en prensa. Redacción informativa e interpretativa. México: Edit. Alhambra.
- Cantavella, Juan y José Serrano (Coords.) (2004). Redacción para periodistas: informar e interpretar. Barcelona: Ariel.
- Covarrubias, Jorge (1996). Manual de técnicas de información periodística. Associated Press.
- Diario El País (1997). Libro de Estilo de El País. España: Ediciones El País.
- Diario El Tiempo de Bogotá (1995). Manual de Redacción. Bogotá: Editorial Printer Colombiana.
- Diccionario Enciclopédico Vox, Lexis 22. Gramática, lengua, estilo. Círculo de Lectores, 1980.
- Grijelmo, Alex (1997). El estilo del periodista. Barcelona: Taurus
- Martínez Albertos, José Luis (1972). Curso General de Redacción Periodística. Edit. Mitre.
- Ronderos, Ma. Teresa y otros (2002). Cómo hacer periodismo. Bogotá: Edit. Aguilar.


Más sobre las fuentes informativas

“No hay noticia sin fuentes”. Esta frase de Stella Martini (2000) sintetiza con claridad el papel de las fuentes como eje de las rutinas de búsqueda, procesamiento y presentación de las informaciones periodísticas. Pero es precisamente esta condición clave de las fuentes, la que a su vez articula las dinámicas y los alcances mismos de la información e incluso puede llegar a modelar los contenidos de la noticia.
Tal es la importancia de las fuentes informativas que su presencia no ha pasado desapercibida para la teoría y las investigaciones que en diferentes momentos y desde diversas perspectivas metodológicas han abordado la relación entre medios, periodistas y fuentes (Rodrigo Alsina, 1989; Martini, 2000; Arrueta; 2010). Este es un proceso “caracterizado por los vaivenes de la negociación, pactos de anonimato, promesas diversas y relación con el poder. No hay que olvidar que la noticia resultante es siempre la publicidad del actor o los actores involucrados en el acontecimiento” (Martini, 2000, p. 62).
Bien lo observa Mar de Fontcuberta cuando sostiene que: “La relación entre el medio y las fuentes es una de las más complejas y básicas de todo el proceso de producción de noticias. Un medio sin fuentes es un medio muerto” (Fontcuberta, 1993, p. 58).
A propósito de la complejidad de esta relación, cabe destacar los tres tipos de relaciones que Rodrigo Alsina (1989) identifica a partir de la dinámica entre el periodista y sus fuentes:
1.     “Puede darse una total independencia entre la fuente y el periodista. Es decir, hay un distanciamiento entre el que produce la noticia y el que informa sobre la misma”.
2.     “La fuente y el periodista cooperan. Fuente y periodista tienen algunos objetivos comunes: uno necesita que una determinada información se publique y el otro necesita obtener noticias para satisfacer a sus superiores”.
3.     “La fuente es la que prácticamente hace la noticia. Sería el caso de los comunicados oficiales” (o las ruedas de prensa). (Rodrigo Alsina, 1989, p. 117).
Un aspecto clave, en cualquiera de estos casos, viene dado por la pertinencia de la fuente, para lo cual se requiere que la misma “sea confiable, y esté legitimada como creíble, por su lugar en el espacio público, y sea la más adecuada para informar sobre el hecho” (Martini, 2000, p. 63).


 Las oficinas de prensa:

Oficinas de Información y Relaciones Públicas, oficinas o gabinetes de prensa, oficinas de Comunicaciones Corporativas, oficinas de Comunicaciones Externas...un largo etcétera podría seguir a la hora de enumerar las distintas denominaciones con las cuales se han bautizado esas dependencias de organismos, instituciones, empresas públicas y privadas destinadas a servir de intermediación informativa entre estos y los medios de difusión.
Estas oficinas se han constituido, sobre todo en el periodismo venezolano, en una de las fuentes de información de la cual se sirven los medios para organizar sus materiales informativos, amén de las relaciones directas que éstas mantienen con los periodistas asignados a la cobertura de la fuente específica.
El trabajo desde estos espacios institucionales que sirven de “fuente informativa” se orienta, bien de manera solapada o evidente, a:
-Propaganda y trabajo de imagen pública de la institución o de sus representantes.
-Control informativo sobre el área de influencia o de acción de la empresa o institución.
- Mantenimiento de relaciones fluidas y cordiales con los medios y periodistas asignados a esa fuente.
A lo largo de la historia del periodismo podemos asistir a la presencia de estas oficinas, buena parte de las cuales surgieron en función de cumplir con misiones propagandísticas y de promoción de las actividades de las instituciones y gobiernos a los cuales servían.
Son recordados los casos del Ministro de Propaganda del III Reich alemán, Joseph Goebbels, quien desarrollaba ardides para engañar a los militares aliados, en favor de las fuerzas nazis. Comunicados, conferencias de prensa y falsos informadores estuvieron a la orden del día en uno y otro bando durante la II Guerra Mundial. 


Pero esa función oscura de las oficinas de prensa no acabó con la última conflagración mundial. Durante el período de la llamada “guerra fría” que abarcó casi la segunda mitad del siglo XX y que, como bien la definió Hector Mujica, fue “una guerra incruenta pero tan bélica y aparatosa y costosa como la más caliente” (p. 76), se desarrollaron los más sutiles intentos de control de la información y de la “desinformación” por parte de los gobiernos involucrados en los dos ejes de poder en pugna: el Este (EEUU y Europa Occidental) y la antigua URSS (y los países del bloque europeo oriental).
La información ofrecida por las oficinas de prensa y relaciones viene en las formas de boletines o “gacetillas de prensa”, comunicados o declaraciones oficiales, cuando emana directamente de ellas. En otras ocasiones, su papel se dirige a convocatorias para ruedas de prensa, con las cuales orientan y canalizan la información en un sólo sentido y de manera homogénea para todos los medios. También sirven de canal del periodista para contactos directos (entrevistas) con algunos de los voceros oficiales.
En la práctica, el periodista puede hacer de la rutina de trabajo alrededor de estas oficinas su única fuente de información, como ocurre en casos cuando el acceso a las fuentes directas (personeros o autoridades) se encuentra cerrado.
Debe tenerse en cuenta que, algunas veces, las oficinas de prensa y relaciones de organismos e instituciones públicas o privadas pueden contar con medios de presión eficientes para la orientación de sus informaciones. Bien, porque dicha institución o empresa guarda relaciones estrechas o comparte los mismos intereses del grupo económico al que pertenece el medio o bien, porque representa un cliente poderoso (en avisos) como anunciante.

Para tener presente…


Dado el carácter interesado que por lo común mueve sus acciones, las relaciones de los periodistas con oficinas de prensa deben ser manejadas con la necesaria cautela y prudencia, tomando en cuenta que su orientación -como corresponde a sus fines- es tratar de capitalizar a favor del personaje, de la empresa o institución tanto el mayor espacio informativo, como las informaciones de carácter positivo.
Por eso, vale tener presente las observaciones hechas por Fernando Reyes Matta (1980) en relación al sentido institucional, declarativo, autoritario y paternalista en el que han devenido las prácticas periodísticas en algunos países latinoamericanos, con relación al manejo de las fuentes:
“El surgimiento de las llamadas “fuentes de información” ha producido un fenómeno de dependencia que disminuye progresivamente las capacidades profesionales. La acción en conjunto de los reporteros -primera instancia del proceso de calificación- ha deteriorado el afán de búsqueda y de interpretación periodística. Posiblemente sea en América Latina donde la aplicación del modelo de periodismo tomado de ciertos países occidentales esté menos lograda, debido a las distorsiones impuestas en el ejercicio de un sistema periodístico “industrial” [...] Estas prácticas superestructurales que ubican la noticia allí donde la autoridad se encuentra, se han visto reforzadas por la influencia de las oficinas de relaciones públicas. Estos organismos se han convertido en instancias de mediación, que no sólo orientan el quehacer periodístico proveyendo determinados materiales de background, sino que además manipulan y dosifican las declaraciones y presentaciones de la autoridad. En la medida en que la noticia es construida en torno a los personajes de la superestructura, la influencia de las oficinas de relaciones públicas -en algunos países llamados ”oficinas de prensa”- es altamente significativa en la definición del total informativo que los medios proporcionan al público” (Reyes Matta, 1980, p. 45).

Otro aspecto: la fuente “única”


Dada la importancia de las fuentes informativas y lo que su adecuado manejo exige para la información periodística de calidad, es conveniente prestarle atención a estas dinámicas en la relación periodista-fuente. Tangamos presente que el criterio periodístico se orienta a un trabajo exhaustivo y cuidadoso por parte del periodista a la hora de recopilar y procesar la información. Esto obliga a consultar diversas fuentes (vivas, documentales) para elaborar una noticia. Y es precisamente en este ámbito en el que algunos investigadores, como Andrés Cañizález (2008) han llamado la atención para el caso venezolano.
A partir de varias investigaciones que a finales de la década pasada realizó en el Centro de Investigaciones de la Comunicación de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), Cañizález encontró algunas tendencias preocupantes en el manejo de las fuentes en el periodismo venezolano, presentes tanto en medio impresos como radioléctricos. Las dos más resaltantes: por una parte, el uso de fuentes únicas y, por otra, el uso de fuentes no atribuidas o identificadas.
El “periodismo de fuente única”, como lo define Cañizález, se expresa en “una ausencia de contraste o de apelar a otras fuentes, para complementar la noticia. Las informaciones en Venezuela se dan a conocer por nuestros medios, teniendo en la mayoría de los casos una sola fuente, es decir un único punto de vista”.
Por otra parte, la presencia de notas y materiales sin fuentes claramente identificadas o en algunos casos vagamente atribuidas a muletillas como “fuentes dignas de todo crédito”, “fuentes bien informadas”, deberían ser la excepción, pero no la regla a la hora de dar cuenta de hechos de interés para la población.
Lo anotado por las investigaciones realizadas en el país no resultan ajenas a una tendencia si se quiere presente también en otros países como en España, según se desprende de los resultados de una investigación realizada por Javier Mayoral (2005), quien analizó más de seis mil textos periodísticos y concluyó que “los periodistas emplean un altísimo número de fuentes insuficientemente identificadas, que no compiten con otras fuentes ni, por tanto, con otras versiones de lo sucedido), que ofrecen información que afecta a sus intereses particulares y que, por último, consiguen que el texto periodístico recoja lo fundamental de su versión de lo acontecido" (p. 101).
Como señala Cañizález, “se trata de una rutina de trabajo en muchos casos reñida con la calidad y el deber de transparencia informativa”. Y si bien el periodista debe mantener relaciones de franqueza y credibilidad con sus fuentes, incluidas las oficinas de prensa, también es preciso no olvidar que en primera instancia el objetivo es aportar informaciones de calidad, en la que se contrasten las distintas voces relacionadas con un hecho. Porque lo fundamental es eludir lo que Mayoral llama “las oscuras servidumbres” del mensaje informativo, hipotecado a las fuentes no identificadas o a lo sumo únicas; y a la difusión de versiones interesadas de la realidad. Estos son algunos de los retos.

Referencias

- Arrueta, César (2010). ¿Qué realidad construyen los diarios? Buenos Aires: La Crujía.
- Cañizález, Andrés (2008): “Acerca de las fuentes”. En: Diario TalCual. Sección: Infocracia. Caracas, miércoles 16 de abril de 2008. p. 23.
- Fontcuberta, Mar (1993). La noticia. Pistas para percibir el mundo. Barcelona: Paidós.
- Martini, Stella (2000). Periodismo, noticia y noticiabilidad. Bogotá: Norma.
- Mayoral S., Javier  (2005). Fuentes de información y credibilidad periodística. En Estudios del Mensaje Periodístico, Nº 11, pp. 93-102.
Disponible en:
- Mujica, Héctor (1967). El imperio de la noticia. Caracas: Ediciones de la Biblioteca UCV.
- Reyes Matta, Fernando (1980). “El concepto de la noticia en América Latina”. En: Un nuevo concepto de noticia. Cuadernos del CNP DF. Nº 4. Caracas: CNP-DF.
- Rodrigo Alsina, Miquel (1989). La construcción de la noticia. Barcelona: Paidós.




viernes, 3 de mayo de 2013

Las fuentes, la documentación



Aquella idea estereotipada de un personaje con lápiz y libreta o grabador en mano, urgido de encontrar una noticia aunque fuese debajo de las piedras, ha dado paso a una noción más profesional e incluso intelectual del oficio de periodista. 
El reportero tiene varias formas de acceder a la información:
Una de ellas, la principal, es el acceso mediante la observación directa -presencial- del hecho, suceso o acontecimiento (eventos deportivos, culturales, políticos, etc.) o en consulta directa con fuentes de primera mano. Otra vía es la indirecta: por relatos u opiniones ofrecidas por terceros.


"La doctrina de la objetividad” hizo de la observación directa de los hechos una bandera y una meta a perseguir por parte de los periodistas. Dado el sentido positivista de dicha doctrina, se le asignaba a la observación directa el mismo cariz fidedigno de la observación experimental de un científico en su laboratorio. La búsqueda de los hechos obligaba al reportero a estar presente en el acontecimiento e, incluso anticiparse a éste. Esta exigencia constituía una garantía de credibilidad en la observación y de fidelidad de los datos obtenidos. 
Por su parte, José Luis Martínez Albertos hace especial hincapié en la necesidad de acceder a las fuentes cuando indica que el reportero “debe procurar tener siempre que sea posible una referencia lo más directa y personal posible del hecho del que va a escribir (o a difundir) […] una buena información se valora, fundamentalmente, por los datos fidedignos que el reportero es capaz de suministrar al lector. De aquí la necesidad de tener referencias directas de los hechos, de llegar a las mismas fuentes de la noticia” (Martínez Albertos, 1991, p. 295).
Hoy se le pide al periodista una mayor profundización y amplitud de conocimientos en el manejo de la información, por lo que éste debe recurrir a la mayor cantidad y calidad de fuentes posibles a la hora de construir sus informaciones. Además de las fuentes vivas, el periodista cuenta con los numerosos recursos que actualmente proveen los bancos de datos, las bibliotecas y el vasto horizonte de Internet como herramientas útiles e indispensables en el desarrollo de su trabajo.
De acuerdo con la profesora Olga Dragnic, una fuente en periodismo "es toda aquella persona, institución o documento que puede proporcionar una información o dar una opinión que resulten de interés para el trabajo del reportero. El origen de las noticias se indica en los trabajos periodísticos a través de la identificación de las fuentes, lo que otorga a la información la necesaria credibilidad, además de indicar la responsabilidad por la difusión inicial de las noticias o de las opiniones" (Dragnic, 1994, p. 114).
Otra definición de fuente informativa la ofrece Mar de Fontcuberta y es la siguiente:
"Las fuentes de información, pues, son personas, instituciones y organismos de toda índole que facilitan la información que necesitan los medios para suministrar noticias. Esta información es de dos tipos: la que busca el medio a través de sus contactos y la que recibe a partir de la iniciativa de distintos actores interesados" (Fontcuberta, 1993, p. 58).


Clasificación general de las fuentes



Las fuentes informativas son de diverso tipo y su conocimiento y adecuada utilización son una necesidad imperiosa para el periodista en ejercicio profesional. Difícilmente se puede prescindir de su uso y el debido manejo de las mismas, así como el adecuado conocimiento definen la calidad del trabajo periodístico.
Estas fuentes pueden clasificarse en:

  •     Fuentes vivas: son aquellas constituidas por personas, protagonistas o antagonistas del hecho reseñado, cuyas opiniones, puntos de vistas y testimonios constituyen un aporte valioso y de primera mano para la realización de la noticia.
  •      Fuentes documentales: como en las otras áreas de la investigación social, las consultas a las fuentes documentales pueden constituir un recurso valioso para el periodista en la búsqueda e investigación adelantada. Las fuentes documentales son amplias, incluyen bibliotecas (públicas o privadas), archivos, hemerotecas, hasta los bancos de datos de instituciones y organismos públicos y privados y el caudal informativo reunido en Internet.
Como señala Bernardino Cebrián: “Las fuentes documentales se caracterizan por contener abundante información debidamente organizada para su fácil consulta, por la especialización en un tipo de información (estadísticas, fotografías, imágenes en movimiento, legislación, artículos de prensa especializada, cronologías, etc.) en el que son exhaustivas, y por abarcar períodos cronológicos amplios. Estos rasgos las hacen muy útiles para la comprobación de datos, la contextualización de los acontecimientos y el suministro de antecedentes" (En Cantavella y Serrano, 2004, p. 290). 

Olga Dragnic (1994) indica que hay una segunda división de las fuentes: oficiales, que remiten a “un vocero o un documento que informa en nombre de la institución que representa” y privadas, que a su vez informan u opinan a nombre propio. También y de acuerdo al trabajo reporteril, estarían las fuentes fijas, “aquellas que en forma permanente ofrecen informaciones importantes y que, por lo tanto, requieren de una cobertura diaria, y las fuentes ocasionales, que solamente en algunas oportunidades son requeridas por los reporteros” (p.p. 114-115). Aunque no es una regla universal, por lo general también los medios de comunicación mantienen una división de fuentes en función de su organización temática e informativa.
Esta diversidad de fuentes sirve para orientarnos en el camino, pero más allá de ésto es conveniente tener conciencia sobre el uso y los fines que se persiguen en el uso de las fuentes informativas. Bien lo señala Javier Mayoral:
“Porque más importante que optar sin dudarlo entre decenas de clases de fuentes, a  nuestro juicio, es descubrir cómo acostumbran a utilizar esas fuentes los periodistas. O a defenderse de ellas, si aceptamos que la inmensa mayoría de las fuentes de información, en las sociedades modernas, aspiran a influir en los relatos periodísticos a los que pretenden llegar de forma expresa o tácita” (Mayoral, 2005, p. 95)
Y no olvidemos: “el principio fundamental al que el periodista debe consagrar su trabajo y el ejercicio de su profesión se escribe con letras en mayúsculas: NINGUNA NOTICIA DEBE SER CONSIDERADA CIERTA SI NO SE HA CONSEGUIDO VERIFICAR A TRAVÉS DE ALGUNA FUENTE FIDEDIGNA”, como bien advirtió Humberto Martínez-Fresneda (En Cantavella y Serrano, 2004, p. 261).
También, y a propósito de las exigencias de calidad que hoy en día tiene el trabajo del periodista Kovach y Rosenstiel (2003), sostienen que: “En la práctica, la única manera de ponerse al mismo nivel del lector es revelarle nuestras fuentes y métodos en la medida que nos sea posible. ¿Cómo has sabido lo que sabes? ¿Quiénes son tus fuentes? ¿Hasta qué punto conocen los hechos de primera mano? ¿Son imparciales? ¿Existen testimonios contradictorios? ¿Qué no sabemos? Podemos llamarla Regla de Transparencia. Nosotros la consideramos el elemento individual más importante en la elaboración de una disciplina de verificación más concienzuda” (p. 113).
En la relación con sus fuentes, en la manera cómo el periodista aborda esta relación, no sólo radica su fiabilidad y cabal desempeño profesional, sino que también supone una exigencia ética para cumplir con la delicada tarea social que le ha sido encomendada. Verificar los datos; respetar a las fuentes, contrastar las informaciones que éstas aportan; incorporar diversos puntos de vista; no quedarse con una sola perspectiva ni trabajar con fuente única; proteger a sus fuentes; son algunas de las tareas que tiene por delante el periodista en la búsqueda y el procesamiento de la información.
                                                                              
El material de apoyo usado en nuestra clase puede verse en:



Algunas referencias bibliográficas sobre este tema:

  • Cantavella, Juan y José Serrano (Coords.) (2004). Redacción para periodistas: informar e interpretar. Barcelona: Ariel. 
  • Cañizález, Andrés (2008). “Acerca de las fuentes”. Columna: Infocracia. Diario TalCual, Caracas, 16 de abril. p. 23. 
  • Dragnic, Olga (1994). Diccionario de comunicación social. Caracas: Editorial Panapo. 
  • Fontcuberta, Mar (1993). La noticia. Pistas para percibir el mundo. Barcelona: Paidós.
  • Kapuscinski, Ryzard (2003). Los cinco sentidos del periodista. Estar, ver, oír, compartir y pensar. México: Fundación para un nuevo periodismo iberoamericano. 
  • Kovach, Bill y Rosenstiel, Tom (2003). Los elementos del periodismo. Colombia: Ediciones El País. 
  • Martínez Albertos, José L. (1991). Curso General de Redacción Periodística. Madrid: Edit. Paraninfo. Ronderos. Ma. Teresa y otros (2002). Cómo hacer periodismo. Bogotá: Aguilar.
  • Mayoral S., Javier  (2005). Fuentes de información y credibilidad periodística. En Estudios del Mensaje Periodístico, Nº 11, pp. 93-102
    Disponible en:



     También sugerimos revisar la sección Consultorio Ético de Javier Darío Restrepo en la página web de la Fundación para un nuevo periodismo iberoamericano, FNPI:




Las preguntas del sentido común: las 5WH y el relato noticioso





La noticia, en el sentido moderno que la conocemos, intenta responder y destacar los aspectos resaltantes de un hecho, a partir de responder a esas interrogantes básicas: ¿quién?, ¿qué?, ¿cómo?, ¿dónde? ¿cuándo? y a ellas se sumaron ¿por qué? y ¿para qué?, las dos últimas interrogantes fundamentales para el periodismo interpretativo. Son las denominadas 5 WH,  por su raíz anglosajona, pero en esencia corresponden con el carácter lógico de nuestra manera de aproximarnos a hechos o acontecimientos novedosos o intempestivos: son las preguntas del sentido común.
La actualidad periodística, escribe Mar de Fontcuberta (1993), existe en relación con la respuesta que el periodista obtiene de las seis preguntas, pero éstas también sirven para orientar la estructura y jerarquización de la información.

Las llamadas 5WH indican, según Fontcuberta, lo siguiente:

- “Qué: implica los acontecimientos, las acciones e ideas de las que va a informar la noticia.
- Quiénes: son los protagonistas, sus antagonistas, y, en definitiva, todos aquellos personajes que aparecen en la noticia.
- Cuándo: sitúan la acción en un tiempo concreto, señala su inicio, su duración y su final.
- Dónde: delimita el espacio del desarrollo de los hechos.
-Por qué: explica al receptor las razones que han motivado el acontecimiento, sus antecedentes, etc. Además, introduce en muchos casos elementos de valoración que superan la simple descripción de los acontecimientos.
- Cómo: describe las circunstancias y las modalidades que han revestidos los hechos”.
(Fontcuberta, 1993, p. p. 74-75).

Estas preguntas son conocidas como los elementos de la noticia, de la información noticiosa.

En nuestra clase, acompañamos estas ideas con las siguientes láminas:



Una antigua herencia

Estas preguntas son una antigua herencia latina, atribuidas por algunos al retórico latino, Marco Fabio Quintiliano, quien en el siglo I de nuestra era escribió Instituciones Oratorias, verdadera summa de toda la tradición retórica griega y latina conocida en su tiempo.
Quintiliano decía que toda cuestión o asunto está reducida a “las circunstancias de lugar, tiempo o persona. En cualquier materia se deben averiguar tres cosas: Si es la cosa, qué es y de qué modo” (Cap. XVI del libro segundo de Instituciones Oratorias.  p. 24 de los Fragmentos, FHE-UCV).

Según Francesco Fattorello, el origen de las 5WH se encuentra en un antiguo hexámetro latino creado con un sentido nemotécnico. Pero lo cierto es que ya en la antigüedad grecolatina, la preceptiva de la oratoria, forma básica y difundida de comunicación pública en la antigüedad- planteaba ya entonces una relación de “elementos” conocidos entonces como “circunstancias”. Eran preguntas que servían “para verificar el cumplimiento de las condiciones requeridas para que la exposición sea completa”:

persona
factum
causa
locus
tempus
modus
quis?
quid?
¿cur?
U bi?
quando?
Quemadmodum?
quién
qué
por qué
dónde
cuándo
cómo

Fuente: Bice Mortara Garavelli (1991). Manual de Retórica. Ediciones Cátedra, p.79.

“Si se consideran la actual preceptiva de la composición y el análisis del texto desde un punto de vista didáctico, se observará, más que la persistencia, la semejanza entre la antigua práctica y la moderna. Recuérdese, en concreto la regla de las 5WH de los reportajes periodísticos ingleses, compendiada en los interrogativos who, what, when, where, why, que corresponden a las cinco primeras preguntas latinas, señala Bice Mortara Garavelli, en su Manual de Retórica (1991, p.79).
Por su parte, algunos autores como Mitchell Charnley (1976) atribuyen las 5WH a unos supuestos versos de Rudyard Kipling:

“Encontré seis honestos servidores;
ellos me dieron lo que conocí.
Sus nombres eran Qué y  Cuándo y Por qué
y Cómo y Dónde y Quien”.

Sobre el origen del uso de estos elementos como parte del discurso noticioso,  Charnley lo atribuye a la Associated Press, bajo la dirección de Melville Stone, cuando se desarrolló en la agencia un modelo de lead informativo que, para garantizar su efectividad, debía responder a las WH: “las seis respuestas hacían una introducción completa de la noticia”. Se le llamó “el tendedero”, porque en él se colgaba de todo (Charnley, 1976. p. 264).

La noticia como género: estructura y jerarquización



La explicación misma de ¿qué es la noticia? soporta en gran medida la teoría del periodismo ensayada desde los manuales y preceptivas periodísticas estadounidenses hasta las más contemporáneas reflexiones en torno al periodismo.
Como género, la noticia surge en el periodismo moderno, bajo las condiciones creadas por las agencias de noticias y los primeros esfuerzos de la prensa industrial norteamericana. Es una de las formas del periodismo, quizás la más básica y germén de las otras formas, en las cuales debería estar contenida, puesto que su función es dar difusión a hechos de carácter novedoso, interés y significación sociales.
La estructura tradicional de la noticia responde tanto a las 5WH sintetizadas en la aportación de datos en la construcción de la noticia, como al desarrollo de una secuencia de interés decreciente en el relato o aspectos informativos. Dependiendo de las características del hecho o acontecimiento, el periodista dará mayor o menor preeminencia al quién, qué, cómo, dónde, cuándo y por qué  de la información.
La estructura de la noticia, según los patrones de la prensa estadounidense, está conformada por:
1.-  El Lead, o entrada o encabezamiento: núcleo fundamental de la noticia.
 el lead, o encabezamiento de la información, donde se concentra resumidamente el aspecto más importante de la noticia.

2.- El cuerpo o desarrollo de la notica, explica la noticia.
La jerarquización del contenido de la noticia estaría en función de un orden decreciente en cuanto a la importancia del hecho o acontecimiento relatado. Es la ya conocida receta del Lead-Cuerpo-Cola, estructura de la llamada comúnmente “pirámide invertida”, una herramienta reporteril que consiste en presentar la información en orden decreciente de interés. Esta estructura del relato periodístico está conformada por las siguientes partes:

1.     El lead:
Lead es un término que en inglés tiene varias acepciones: 1.- plomo, aplomado. 2.- dirigir, liderar, ir a la cabeza de., encabezar. En ambos casos tiene que ver con el periodismo. Con aquel periodismo de galeras, con tipos hechos en plomo fundido, cuyos primeros párrafos contenían ese encabezado que resumía los aspectos más importantes de la noticia. En palabras de Mar de Fontcuberta (p.76):
“El lead  es el primer párrafo de la noticia y su parte fundamental. En él deben hallarse los datos más importantes que la configuran. Todo lead necesita dos requisitos:
a) explicar la esencia del acontecimiento;
 y b) captar la atención del receptor”.
La idea de resumir en un lead las 5WH hace pesada la noticia. Hoy en día se espera que la información ofrezca más que lo esencial, aporte contexto,  porque se trata de ayudar a comprender el mundo en que vivimos, a encontrar las causas y las consecuencias de cada acontecimiento.

2.     El cuerpo y 3. La cola:
El cuerpo, contiene el desarrollo más o menos sintético de los distintos datos que soportan el hecho o acontecimiento y la cola, contiene detalles considerados accesorios o menos importantes en la valoración noticiosa del hecho y en sus proyecciones temporales y sociales. Como expone Fontcuberta, a partir del lead, “que contiene el núcleo fundamental de la noticia”, en el cuerpo se deberán desarrollar el resto de los acontecimientos, datos, opiniones que soportan la noticia. En esta parte, estarían “los datos que explican y amplían el lead; la explicación de datos que ayudan a situar la noticia dentro de un determinado contexto (si es necesario) y un material secundario o de menor importancia (si es necesario)”(Fontcuberta, p. 76).

Algunos estudiosos del periodismo han diferenciado entre una noticia simple, aquella que tiene un sólo suceso como protagonista y, por lo tanto, una sola idea básica contenida en el lead (declaraciones, un accidente aéreo). La noticia simple debe contar con una estructura:
1. Lead  o primer párrafo de la noticia (idea A, pero esta idea no se agota en el lead).
2. Cuerpo:
- Material explicativo (elaboración de la idea A).
- Material secundario (subtemas - uno por hecho- b,c,d,e...).
- Información contextual (background ).
Más elaboración de la idea A.
(Según Melvin Mencher, de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Columbia, EEUU, citado por Fontcuberta, p. 77).

También están las noticias que explican varios hechos o datos de igual importancia noticiosa. Es la llamada noticia múltiple, dado que contiene en más de una idea básica .
La estructura de la noticia compuesta:
1. Lead  (idea A, idea B, idea C, etc.)
2. Cuerpo:
- Material explicativo (elaboración de la idea A, y de la B, de la C...).
- Material secundario (subtemas d, e, f, g,,,,).
- Información contextual (antecedentes o background ).
- Más elaboración de las ideas A, B, C...
Las noticias múltiples deben tener algún tipo de relación entre las distintas ideas usadas. “Aunque cada una de estas ideas tiene un desarrollo propio estructurado a lo largo del cuerpo. Tiene que relacionarse con el de las demás, de manera que las diversas ideas básicas contenidas en el lead tengan una estructura y una comprensión comunes que ayuden a un mejor entendimiento de la noticia” (Fontcuberta, p. 79).

Más allá de las 5WH


Según precisa Federico Álvarez, el periodismo industrial modificó radicalmente la forma de hacer periodismo y llevó al reportero por el carril de una labor que  “proveyó al periodista de un instrumento para indagar la realidad, la famosa 5WH fórmula tan ponderada en los manuales de periodismo norteamericano. Ya no saldría a la buena de Dios, sino expresamente a preguntar qué pasó, quién lo hizo, dónde, cuándo, cómo y por qué lo hizo” (Álvarez, 1978, p. 55).

Estos modelos no son más que eso: modelos, formas primarias, guías para orientarnos en el camino, pero no leyes inamovibles, como se les ha querido hacer ver en algunos medios y como lo han adoptado por comodidad algunos periodistas. Tampoco pueden ser las únicas herramientas con las cuales cuente el periodista a la hora de confeccionar sus informaciones, dado el carácter esterilizante y chato que puede conferir a una labor que cada día más requiere de innovación y creatividad por parte del redactor.
Como expresa Díaz Rangel (1980): “Algunos periodistas, e incluso, algunos periódicos, en todas las latitudes han desafiado las inflexibles reglas del lead y de la pirámide invertida, y en número creciente ofrecen la noticia dentro de un estilo distinto, con una estructura más flexible y variable, de suerte que se observa una mayor participación personal del redactor” (p. 21).
Las experiencias de las últimas décadas del siglo XX en el periodismo venezolano contribuyeron a introducir nuevos aires en las formas de presentación de las noticias, como la mirada plural del periodismo interpretativo y hasta la irreverencia defendida por los cultores del llamado “Nuevo Periodismo”, que de nuevo ya alcanza más de tres décadas.
Actualmente, aunque no se descuida la exigencia de brindar lo más importante del hecho en la entrada misma de la noticia, se le reconoce al periodista la posibilidad de organizar este material de manera más libre y creativa. Lo importante, como escribe José Francisco Serrano, “no es la forma estandarizada que empleemos para narrar y describir el presente o la novedad. Lo importante es que la estructura textual responda a la necesidad de saber de quien lee la noticia” (Cantavella y Serrano, 2004, p. 169).
Para sintetizar, recordemos la reflexión de Díaz Rangel (1980):

“Lo importante, es que en la práctica se está cuestionando la pirámide invertida como única estructura válida para redactar noticias. Se hace necesario que en la enseñanza del periodismo se tome en cuenta esta realidad. Los nuevos periodistas deben saber que se puede escribir noticias de varias maneras, que no siempre hay que comenzar respondiendo las preguntas clásicas Qué, Quién, Cuándo, Dónde, Cómo, Por qué, sino que es posible, y la vida lo demuestra, hacerlo de otra manera. Sin embargo, hay que tener presente que es indispensable que el estudiante domine primero las técnicas de la pirámide invertida y de redacción del lead, y sólo después, podrá incursionar en las prácticas de estas otras técnicas” (p. 25) .

El desafío está en responder a las exigencias de una mejor y más completa información en estos tiempos de cambios y transiciones.

Algunas referencias bibliográficas sobre este tema:


  •         Álvarez, Federico (1978). La información contemporánea. Caracas: Contexto Editores.
  •    Benavides, José y Carlos Quintero (1997). Escribir en prensa. Redacción informativa e interpretativa. México: Edit. Alhambra.
  •         Cantavella, Juan y José Fco. Serrano (Coords.) (2004). Redacción para periodistas: informar e interpretar. Barcelona: Ariel.
  •         Charnley, Mitchell (1976). Periodismo Informativo. Buenos Aires: Editorial Troquel.
  •         Covarrubias, Jorge (1996). Manual de técnicas de redacción periodística. Associated  Press.
  •         Delgado Dugarte, Carlos (1974). Periodismo Informativo I. Caracas: Escuela de Periodismo, Universidad Central de Venezuela.
  • Díaz Rangel, Eleazar (1980). Un nuevo concepto de noticia. Cuadernos de Periodismo, Nº 4 Caracas: CNP-DF.
  •        Fatorello, Francesco (1969). Introducción a la técnica social de la información. Caracas: Escuela de Periodismo, Universidad Central de Venezuela.
  •          Fontcuberta, Mar (1993). La noticia, Pistas para descubrir el mundo. Barcelona, Paidós.
  •         Grijelmo, Alex (1997). El Estilo del periodista. España: Taurus.